Sobre Metrología en México instrumentos y equipos de medición
Proveniente de la palabra árabe “rancel” (que significa “decreto”), el arancel aduanero se originó en el año 137 d.C. y en la antigua ciudad de Palmira (Siria); al ser el enlace entre el Oriente y el Mediterráneo. Dicho pago, era una tarifa por escrito, que era impuesta a los comerciantes que entraban o circulaban en tal región.
Más tarde, en el año 1947, después de la Segunda Guerra Mundial, se firmó el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), con la finalidad de establecer reglas para el intercambio entre países. Desde entonces, dichos impuestos, sobre todo los relacionados a la importación de bienes, han evolucionado y siguen vigentes alrededor del mundo.
Sin embargo, cabe mencionar que, al involucrar tanto a las economías nacionales como al comercio global, su uso – que puede variar según su función (fiscal o proteccionista), su aplicación (ad valorem, específico o combinado), su origen y destino (de importación o de exportación) – puede llegar a tener tanto efectos positivos como negativos.
A causa de que, por un lado, pueden: regular el intercambio internacional; proteger y promover a la industria nacional – al encarecer el costo de los productos extranjeros y, por lo tanto, al hacer que los bienes nacionales sean más competitivos y atractivos para los consumidores locales; ser recaudatorios – al generar ingresos para el gobierno por ser un pago obligatorio y al considerar que si no es abonado, la mercancía no cruza la frontera (salvo en ciertas excepciones en las que, por ejemplo, el producto solo esté de paso).
Pero por el otro lado, también pueden: servir como herramienta de presión geopolítica; afectar al poder adquisitivo y generar presiones inflacionarias – al perjudicar a los consumidores que dependen de insumos o componentes importados; generar tensiones comerciales y resultar en represalias comerciales entre países – lo que puede derivar en guerras comerciales.
Dicho lo anterior, cabe mencionar que el Sistema Internacional de Unidades (SI) juega un rol importante al facilitar las transacciones en el comercio internacional porque garantiza que las mediciones sean equivalentes y signifiquen lo mismo en cualquier parte del mundo, asegurando que los productos cumplan con las normas correspondientes y los requerimientos necesarios.
Además de ello, el Sistema Armonizado (SA) también tiene relevancia, al permitir la identificación de los productos, mediante códigos numéricos, recopilar datos estadísticos y servir como guía para la implementación de nuevas regulaciones. Ya que, de lo contrario, una incorrecta clasificación arancelaria, podría provocar problemas legales y fiscales (como multas), errores de cálculo de derechos, envíos rechazados o retrasos. Por lo cual, los usuarios tienen el deber de emplear los códigos SA para el llenado de los documentos aduaneros.
Es por ello que, el equilibrio correcto en la aplicación de los aranceles, es un asunto complejo que se debe considerar cuidadosamente en función de los objetivos políticos-económicos y de las regulaciones internacionales. Ya sea que, cada tarifa sea fijada de forma unilateral por un país – en función de las necesidades y de las fortalezas económicas; o de manera bilateral – favoreciendo a los países involucrados por acuerdos de reducción o exención para ciertos productos.