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Sobre Metrología en México instrumentos y equipos de medición

Cuando la historia se mide: la Independencia de México bajo la mirada metrológica


Como ya sabemos, la Independencia de México – el nacimiento de la Patria – es un hecho histórico que liberó a la nación del dominio del virreinato español y atendió demandas populares como la abolición de la esclavitud.

La guerra por ella duró 11 años, iniciando la madrugada del 16 de septiembre de 1810 con el “Grito de Dolores” y consumándose el 27 de septiembre de 1821 con la entrada del Ejército Trigarante, liderado por Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero, a la Ciudad de México. A raíz de ello, también se firmó el Acta de Independencia y se estableció el Primer Imperio Mexicano.

Lo cual refleja que, la Campana de Hidalgo y las armas insurgentes, no solo libraron batallas; además, contaron la historia de cómo la Metrología participó silenciosamente en el país, al aportar precisión.

Por un lado, en la Campana – fundida el 22 de julio de 1768 y tocada en la parroquia de Guanajuato – se observó cómo las medidas precisas como: el peso que varía entre 750 kg y 785 kg, las dimensiones de 1.09 m de diámetro, 11 cm de espesor, entre 77 cm y 1.06 m de altura, la resonancia acústica, los materiales y las aleaciones de 90 % cobre, 9.7 % estaño y 0.3 % plata con vestigios de oro… han influido en la durabilidad, el sonido grave y  profundo de ella.

Considerando las restauraciones (como en 2003 y 2020) para preservar su estado y garantizar la longevidad de este patrimonio físico y auditivo que se repica desde 1896, cuando Porfirio Díaz ordenó su traslado al Palacio Nacional.

Por el otro lado, aunque este movimiento no comenzó con armas sofisticadas ni modernas, también se requirieron  mediciones precisas en el peso, calibre, longitud y alcance.

Entre las armas más usadas, destacaron: los mosquetes y los fusiles con calibres entre 17 mm y 19 mm con pesos de entre 4 kg y 5 kg, donde se aplicó uno de los principios de la metrología “la intercambiabilidad” para calibres uniformes que aseguraron la compatibilidad de las municiones y disparos efectivos que exigieron tolerancias milimétricas.

En los cañones de artillería, con diámetros entre 3 in y 8 in, longitud de más de 2 m de y alcance de hasta 1 000 m, se involucraron las mediciones angulares y de fuerza balística, para cargar la pólvora con peso exacto y medir ángulos de elevación y dirección para evitar disparos inefectivos o peligros.

Por último, igualmente se ejecutaron medidas empíricas para grosores, longitudes y distribuciones de pólvora. Ya que, en conjunto con  las armas (incluyendo las blancas como espadas, machetes y lanzas), se requirió un equilibrio entre el peso y el manejo para determinar estrategias logísticas como transporte, número de embarcaciones y resistencia de animales de carga, donde intervinieron mediciones de masa y volumen.

Te invito a reflexionar sobre cómo cambiaría nuestra percepción histórica, si pudiéramos medir hoy en día, lo que fue usado en 1810.

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