Sobre Metrología en México instrumentos y equipos de medición
Del latín “medicamentum”, el origen de los medicamentos es tan antiguo como la propia humanidad. Surgiendo de la necesidad de curar heridas y enfermedades, con base a creencias mágicas y religiosas.
Al principio era escaso el conocimiento sobre la anatomía humana y se desconocía por qué la medicina curaba. Más bien, la enfermedad era vista como un castigo de los dioses, por lo que la recuperación se basaba en la purificación, es decir, en la purga. Además, el hombre primitivo aprendió mediante prueba y error al apoyarse de su instinto, al observar y seguir el patrón de diferentes especies animales, al aprender a curar con veneno de alimentos, al estudiar plantas curativas y al hacer remedios repugnantes y con sabor desagradable.
No fue hasta el siglo V, cuando la enfermedad fue vista desde el enfoque de la razón, y a partir de la Edad Media, la función de médico y farmacéutico se separó, surgiendo medicamentos específicos y eficaces. Dando lugar a la medicina química y al desarrollo de la farmacología moderna.
Desde entonces y hasta hoy en día, ha sido notable la evolución de los medicamentos y su existencia en el mercado es diversa. Sin embargo, los Errores de Medicación (EM) son una de las principales causas de muerte y de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) “en el mundo más del 50% de todos los medicamentos se recetan, se dispensan o se venden en forma inadecuada. Al mismo tiempo, alrededor de un tercio de la población mundial carece de acceso a medicamentos esenciales y el 50% de los pacientes los toman de forma incorrecta”. De ahí radica que la administración de los medicamentos de manera segura sea una de las prácticas más importantes del sector sanitario.
Sin olvidar que, gracias al Sistema Métrico Decimal, es posible la medición del peso y del volumen para una correcta dosificación farmacéutica. Al igual que la Metrología, ya que cada vez son más precisos y exactos los avances médicos, generando un equilibrio entre maximizar el efecto y minimizar el riesgo.
Asimismo, la OMS en 1985 definió que existe un Uso Racional de los Medicamentos (URM) “cuando los pacientes reciben la medicación adecuada a sus necesidades clínicas, en las dosis correspondientes a sus requisitos individuales, durante un período de tiempo adecuado y al menor costo posible para ellos y para la comunidad.”
Por lo que un óptimo resultado de la prescripción del medicamento, involucra la responsabilidad del médico y del farmacéutico, pero también del paciente ya que es su deber cumplir el tratamiento y las indicaciones otorgadas por el profesional sanitario.
Por otra parte, la automedicación también es un riesgo existente y una práctica bastante común por diferentes razones, como: costumbre, evitar el costo de la consulta, falta de acceso a servicios de salud, contar con medicinas en casa, haber recibido medicación previa para una dolencia similar, publicidad y recomendación de un familiar o un amigo.
No obstante, el tomar un medicamento por decisión propia, sin el diagnóstico ni prescripción del personal sanitario, puede implicar graves consecuencias como intoxicación, toxicidad, falta de efectividad, dependencia o adicción, resistencia a los antibióticos y daño de los órganos por dosis inadecuadas.
Por lo que se debe ejercer sólo si es por venta directa, de manera responsable y empleándose sólo si es para tratar síntomas menores como el dolor, la fiebre, la acidez estomacal, el resfriado, etc. Ya que, a pesar de tener un alto perfil de seguridad, no deben usarse en dosis inapropiadas o por tiempos excesivos.
Recuerda verificar que las indicaciones reportadas en la etiqueta correspondan a la sintomatología presentada, no incurrir en las contraindicaciones nombradas, comprobar que la fecha de vencimiento sea vigente, leer las precauciones y comprender las advertencias del mismo. Pero, sobre todo, siempre consultar al médico o farmacéutico para un tratamiento adecuado.